El mundo elige sus maravillas naturales, y en este caso nos lleva a Perú, uno de los países donde más hemos podido disfrutar de ellas. Desde valles de un verde intenso, donde los cóndores sobrevuelan desafiando el vacío a un oasis en medio de un desierto, que parece salido de cualquier película, al lago de agua dulce más alto del mundo.
Todos y cada uno de ellos nos recuerdan que tenemos un mundo maravilloso por descubrir. Hoy nos centramos en maravillas naturales de Perú.
Lago Titicaca
El Lago Titicaca, ubicado en el departamento de Puno a 3808 metros de altura es el lago navegable a mayor altura del mundo y estando en perfecto equilibrio con las culturas que mantienen costumbres ancestrales, se convierte en uno de las visitas más impresionantes y esenciales de Perú.
A parte, el Lago Titicaca es uno de los enclaves más bellos de Sudamérica, rodeado de cerros, zonas agrícolas y un paisaje mágico que en muchas ocasiones se considera un importante centro de energía.
Aquí podrás ver uno de los cielos más mágicos del mundo y es que debido a la altura a la que se encuentra, el color del cielo y las nubes parecen sacadas del cuadro de cualquier pintor.
La mejor forma de conocer el Lago Titicaca es desde Puno, uno de los puntos más turísticos de Perú. Desde aquí, si cuentas con un solo día para conocerlo, lo más práctico es contratar, a través de una agencia o del propio alojamiento, una excursión que te lleve a conocer las Islas Uros y otra de las islas más conocidas del Lago Titicaca como es Taquile.
Amazonas
Otro de los lugares más impresionantes que puedes disfrutar en Perú es sin lugar a dudas el Amazonas, el río más largo y más caudaloso del mundo.
Bosques con neblina, microclimas y una fauna increíble te esperan a medida que vayas adentrándote en una de las maravillas naturales de Perú más impresionantes ,no sólo del país, si no del mundo entero.
Según nuestra experiencia, la mejor forma para poder acceder es hacerlo a través de Iquitos ciudad en el corazón de la selva amazónica a la que únicamente se puede acceder a través del río o por el aire.
Sólo hace falta salir del aeropuerto de Iquitos para darnos cuenta que estamos en un lugar especial. La temperatura, el color del paisaje que nos rodea, la gente e incluso el olor no hacen más que recordarnos que nos estamos adentrando en una selva, en la selva amazónica.
Oasis de Huacachina
En Perú sólo hay un lugar en el que puedes pensar cuando imaginas un lago, dunas de arena y verdes palmeras: el Oasis de Huacachina.
Imagen del reverso de los billetes de 50 soles, el Oasis de Huacachina, ubicado a sólo 5 kilómetros de Ica es el preludio perfecto al sobrevuelo de las líneas de Nazca, lugar al que seguramente te dirigirás desde aquí.
En medio del desierto peruano, este lago que se nutre de aguas subterráneas es el único oasis que podemos encontrar en el continente americano.
A parte de lo idílico que puede sonar esto, que realmente lo es, sobretodo cuando te alejas de las zonas más turísticas o subes a alguna duna a ver el atardecer, aquí también puedes practicar uno de los deportes que más de moda se han puesto en esta zona del país: el sandboard; o dicho de una manera más coloquial, tirarse por las dunas de arena sobre una tabla.
Pero a este deporte se le ha añadido un extra y este es el buggie en el que te llevas hasta y sobre las dunas. Prepárate para sacar adrenalina por cada poro de tu piel.
Reserva Nacional de Paracas
Si llegas a Perú por Lima y inicias un recorrido dirección a Cuzco, probablemente el primer lugar que visites, después de la capital, será, un lugar que te dejará con la boca abierta nada más adentrarte en ella.
La Reserva Nacional de Paracas se creo en 1975 con el fin de preservar esta porción de mar y desierto de Perú, dando también protección a su flora y fauna.
Lo mejor es comenzar la visita en el Centro de Interpretación de la Reserva de Paracas donde podremos conocer los peligros a los que se enfrenta esta zona de Perú y la biodiversidad por la que se le conoce.
Después de esta visita iréis a conocer tres de los enclaves más simbólicos de la Reserva Nacional de Paracas, la Catedral, la Playa Roja y Lagunillas.
La Catedral es una formación rocosa formada por la erosión del viento y el mar, con una superficie cóncava que hace recordar a la de las catedrales.
La Playa Roja es, como su nombre indica, una playa entre el desierto y el mar, con un color de lo más llamativo provocado por las erupciones milenarias que producían un tipo de arcilla de este color.
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